Yadira Narváez Marín

📅 Fecha de nacimiento: 1984
☠️ Asesina en serie Colombia (Neiva, Florencia)
🔪 Crímenes: Seis hombres convertidos en cadáveres sin ruido ni resistencia. Cada copa que servía era un boleto al infierno.
🎭 Víctimas: Hombres con el ego inflado y los bolsillos llenos. Creyeron que ligaban, solo estaban firmando su sentencia de muerte.
⚰️ Detalle macabro: No blandió cuchillos, no apretó gatillos. Solo miró a los ojos mientras el veneno los freía por dentro.
👮 captura: 26 de diciembre de 2011
⛓️ Condena / estado: Más de 100 años tras las rejas. El Furadán ya no está en sus manos, pero su veneno sigue flotando en el aire.
📖 Carrera criminal: Agosto - Diciembre 2011
Depreda en bares, en esquinas, en estaciones de bus. / Escanea a sus presas con una sonrisa ensayada y un plan milimétrico. / Elige con precisión: hombres con motos, con billetes, con relojes dorados. / Se acerca. Sonríe. Se ofrece. Se vende. / Su boca promete placer, su copa asegura la muerte. / Dentro del vaso, el veneno se mezcla con el licor y espera. / Brindan, beben, sonríen. Un minuto después, los ojos se les ponen vidriosos. / El aire se vuelve denso. La garganta arde. Los pulmones colapsan. / El veneno hierve dentro de sus venas, convierte su interior en un caldo tóxico. / Espuma rosa en la boca, uñas hundidas en la cama. Intentan respirar, pero solo tragan su propio vómito. / Ella no mueve un dedo para ayudar. Solo observa. / Espera a que el cuerpo se apague. A que la piel se enfríe. A que el silencio lo llene todo. / Recoge su botín, se lleva su moto, su dinero, su vida. / Los cadáveres quedan tendidos como muñecos rotos en sábanas sucias. / La policía empieza a ver la sombra detrás de las muertes. Demasiados muertos, un patrón evidente. / La atrapan en la terminal de buses, con el bolso lleno y la mirada vacía. / No se inmuta. No se resiste. No tiene miedo. / "Éramos cuatro, pero la única capturada soy yo." / "Pecaron por inocentes." / "Ver morir a alguien no se siente nada." / Condenada a más de 100 años de prisión. / Su juego terminó, pero sus víctimas siguen pudriéndose bajo tierra.